Hay un descampado en la avenida del Doctor García Tapia, a la altura del número 77, que siempre está de cumpleaños. Esta celebración es más visible en las estaciones de frío, cuando la vegetación es más rala, que en las más cálidas, cuando la flora espontánea toma altura y esconde los signos de euforia.
Si un viandante pasase acelerado o distraído por estos baldíos no se percataría de la fiesta. Si redujese la marcha, eligiese un punto de onservación en el terreno y dirigiese la atención a su cuenca visual, enseguida percibiría un gran número de palitos clavados en el terreno como velas en una tarta de cumpleaños.

Raquel es la jardinera vecinal sin fronteras que enciende las velas durante todo el año, En los paseos por los descampados situados junto a su casa, desde hace más de 4 años, va localizando brotes de olmos, los baliza con un palito y los protege rodeándolos con piedras.
Con riegos y cuidados ha sacado adelante una pequeña olmeda que ha salvado de la tala municipal, así como otros arbolitos de la misma especie que aparecen entutorados por los taludes que jalonan el paso por los interblques del barrio de Vinateros.

También tiene tiempo para otras intervenciones más locales de acupuntura urbana, como ajardinar el alcorque frente a su portal con flores y aromáticas.

El objetivo de Raquel es reforestar los descampados e interbloques del distrito. No descarta otro sueño que le ronda la cabeza desde hace tiempo: promover un concurso de jardinería vecinal en el barrio tomando los interbloques como tablero de juego.
Las velas ya las tiene, solo hace falta que se sumen más amantes de las plantas para soñat su sueño, encender las velas y soplar para que se cumpla.